La concentración en la Plaza del Ayuntamiento dio paso ayer al tradicional pasacalles hasta el Ermitorio, donde, en su plaza, se llevó a cabo la ofrenda de flores a la Patrona de la ciudad, la Virgen de la Ermitana.
En este acto participaron la Reina y su Corte de Honor, los mantenedores y las autoridades locales, encabezadas por el alcalde, Andrés Martínez, así como multitud de vecinos y vecinas de la ciudad.
Posteriormente, se celebró la misa, oficiada por el Excelentísimo y Reverendísimo Obispo de Tortosa, Monseñor Sergi Gordo Rodríguez. El alcalde destacó que la celebración «ha sido emotiva, inspiradora y alentadora para todas y todos nosotros que, con devoción, nos unimos en la celebración estos días especiales».
Andrés Martínez agradeció, visiblemente emocionado, el cariño y la consideración mostrados por la diócesis hacia esta celebración, con la que Peñíscola honra a su Patrona desde hace más de cuatro siglos.
Ayer por la tarde tuvo lugar el último día del novenario en honor a la Virgen de la Ermitana, seguido de la tradicional procesión por las calles del casco antiguo. A su regreso al Santuario, en la Plaza de Armas, se celebraron los tradicionales bailes y la danza-batalla, además de la suelta de palomas a cargo del Club Colombófilo de Benicarló.
Para finalizar la jornada, la Plaza de Armas acogió la segunda actuación de las tradicionales Danses, con la participación de los «dansants», «llauradores» y «cavallets», así como la representación de la segunda parte de la danza-batalla de «moros i cristians», junto al Castillo.
Un broche de oro para unas fiestas llenas de emoción, devoción y tradición, que culminó con el tradicional disparo de pirotecnia.










